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EL REI LEAR de William Shakespeare |
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EL REI LEAR es va estrenar en català al Teatre Romea de Barcelona el 7 de juliol de 2004 (amb funcions de preestrena des del 29 de juny), dins de la programació extraordinària Fòrum Grec 2004, i va estar en aquest teatre fins a l'1 d'agost. A continuació va començar una gira (en català i castellà) per teatres de Catalunya i la resta d'Espanya fins al 24 d'abril de 2005.
La gira el va dur a les poblacions següents: Calella de Palafrugell (Festival d'Estiu Cap Roig), Santa Susanna (Festival Shakespeare), Santander, Mataró, Girona (Festival Temporada Alta), Viladecans, Madrid (Festival de Otoño), Reus, Tarragona, Terrassa, Pamplona, Màlaga, Còrdova, Bilbao, Sevilla, Vitoria-Gasteiz, Logronyo, Las Palmas de Gran Canària, Alacant, Càceres, Albacete, Elx, i València.
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Direcció de Calixto Bieito |
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REPARTIMENT: |
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Josep Maria Pou (Lear, rei de Bretaña)
Carlos Canut (Comte de Gloucester)
Boris Ruiz (Bufó)
Pep Cruz (Comte de Kent)
Francesc Garrido (Edmund)
Luis Villanueva (Edgar)
Angels Bassas (Goneril)
Roser Camí (Reagan)
Anna Ycobalzeta (Cordelia)
Santi Pons (Duc de Cornwall)
Pep Ferrer (Duc de Albany)
Mingo Ráfols (Rei de Francia)
Dani Klamburg (Oswald)
(En modificacions de repartiment posteriors a l'estrena, Mingo Ràfols va passar a interpretar Edmund, i s'hi van incorporar: Victòria Pagès (Reagan), Miquel Gelabert (Rei de França) i Jorge Peña (Rei de França)).
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Traducció de Joan Sallent |
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Escenografia: Rifail Ajdarpasic y Ariane Unfried |
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Iluminació: Xavi Clot |
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Vestuari: Mercè Paloma |
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Una producció del Teatre Romea, Fórum Grec 2004, Palacio de Festivales de Cantabria y Teatro Cuyás. |
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PREMIS
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FOTOGRAMAS DE PLATA 2004 (Millor Actor de Teatre: Josep Maria Pou)
ELS MILLORS DE 2004/TARRAGONA (Millor Actor: Josep Maria Pou)
ELS MILLORS DE 2004/TARRAGONA (Millor Escenografia: Rifaeil Ajdarpasic i Ariane Unfried)
MAX 2005 (Millor actriu de repartiment: Àngels Bassas)
MAX 2005 (Nominació millor actor protagonista: Josep María Pou)
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GALERIA FOTOGRÀFICA Feu clic damunt la imatge per veure la foto ampliada
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LES CRÍTIQUES (Extractes)
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Como salido de un cuadro de El Greco. O eso decía Calixto Bieito. Como si se hubiera perdido en el muelle más oscuro, más mugriento, más maloliente de Nueva York. O eso decía el público del Romea la noche del pasado miércoles. La mirada perdida. Los ojos desencajados. La barba revuelta. La cara sucia. Como un homeless con un cargamento de pesada amargura a sus espaldas. En calzoncillos: primero blancos, luego manchados de hollín, de mierda. Una rodillera. Unos calcetines que se adivinan con agujeros. En chanclas. Cobijando su cuerpo desnudo en una guerrera verde militar que podría haber salido de las bolsas de miseria de un ejército de salvación cualquiera.
Así, Josep Maria Pou se convirtió sobre el escenario en el Rey Lear. En un Lear caído. Desencajado. Enfermo de locura. De tristeza. De pena. De mentiras. Pou fue el gran triunfador de una nueva adaptación de El Rey Lear, el último Shakespeare de Calixto Bieito, el que cierra su trilogía de tragedias después de Hamlet y Macbeth...
...El público quería teatro del bueno. Y eso tuvo: la noche se saldó sin pitos, con aplausos y algún bravo; pero Bieito no cortó la oreja. Y, si el director se la merecía, la lidia de José Maria Pou con los versos de Shakespeare se ganó, con creces, dos orejas, rabo y vuelta al ruedo. El actor las cosechó a lo largo de más de tres horas de representación. Bajo la lluvia. Una lluvia que cala a Lear, que lo empapa de locura...
...Pero el público que se sentaba en la platea del Romea también acabó empapado. Aunque fuera de pena por Lear. Aunque solo fuera de las palabras de Shakespeare. De una lluvia de tres horas de emociones.
Nuria Cuadrado. El Mundo
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Calixto Bieito materializa en el escenario la metáfora de la desolación y la abolición del viejo orden real ejecutando la demolición del espacio escénico: un graderío que, en paralelo al descenso a los infiernos del rey, va siendo devastado hasta quedar convertido en un vertedero donde el homeless Lear se topa con su destino último...
...Este nuevo trabajo, vivo y provocador, un ejercicio de estilo con el sello de la reputada factoría Bieito, se presenta como una historia familiar en clave mafiosa, larga, tediosa en algún momento, voluntariamente caótica como es caótico el mar de las pasiones, con imágenes de contundencia y belleza abrumadoras: la lluvia que azota al rey y al puñado de fieles que lo acompañan, Lear portando el cadáver sangrante de Cordelia...
Y llegamos al terreno de las interpretaciones: ¡qué inmenso, doloroso, sobrecogedor Lear es José María Pou! El actor se entrega hasta la extenuación, se humilla, despedaza la dignidad de su imagen y sale más fuerte y grande del envite. Junto a él, la tropa del Romea brilla como acostumbra: el gran Carles Canut es un Gloucester fieramente humano, Mingo Ràfols transparenta en la afilada tracería de su gestos el veneno sinuoso de Edmund, Anna Ycobalzeta incendia el esqueleto de la frágil y fuerte Cordelia, Boris Ruiz hace que el bufón se codeee con su Clarín de "La vida es sueño"...
Un montaje difícil, desigual, polémico, caprichoso, sí, pero por eso mismo puro teatro.
Juan Ignacio García Garzón. ABC, Madrid
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Lear/Bieito. ¿Un retorno al pasado? Sí, felizmente, y también un pasaporte hacia el futuro. Contra todo pronóstico, su Rey Lear está más cerca que nunca de su Rey Juan. No han desaparecido las gratuidades, ni los trazos gruesos, ni el primar la trama sobre el texto, pero predominan la limpieza expositiva, la atmósfera ominosa (las lajas de penumbra y la parrilla de fluorescentes de Xavi Clot) y una dirección de actores muy ceñida, bordeando un clasicismo más rompedor, por intenso, que la voluntad transgresora (o vendedora) de sus anteriores patchworks. Declan Donnellan podría haber firmado buena parte de este Rey Lear que Calixto Bieito presenta en el Romea (hasta el 1 de agosto) y que quiero ver más veces...
Lear/Pou. Comienza como Vincent Price (grandguignolesco, sardónico, inquietante), sigue como Montenegro (autoridad incontestable, fiereza tiránica) y desemboca en el perfil del Quijote loco, sacudido por relámpagos de dolorosa cordura.
Una lección de coraje y entrega; una admirable voluntad de saltar más allá de su sombra. Grandes gestos y grandes momentos de actorazo mostrando sus poderes: Lear/Price hundiendo el rostro de Cordelia en el pastel que acaba de partir en tres trozos; Lear/Montenegro golpeándose la cabeza para activar el reloj que atrasa o acelera sin motivo aparente; Lear/Quijote, más homeless que nunca, alimentando a Gloucester con cucharaditas de sopa en una de las escenas cumbre del espectáculo. Y una gran idea de dirección, porque así Pou se coloca en el estado idóneo para reconocer a Cordelia: una locura bondadosa, casi panteísta; una epifanía de calma antes de que todo sea absorbido por el gran vacío.
Ningún actor "tiene" a Lear en las primeras funciones. Pou ha apresado ya muchas capas y entreveros de Lear; ha ido muy lejos, pero falta aún -tiempo al tiempo- que resplandezca la dificilísima alquimia, aérea y terrestre, de la locura final: combinar la monodia rota y circular del mendigo ciego de vino negro y la altísima voz alucinada del patriarca mítico con alas de ángel caído...
El Bufón. Con la sabiduría de los superveteranos, Boris Ruiz huye de Clarín para saltar a un terrado de infancia: un oligo tierno y amargo, con la pata quebrada y vestido por las monjitas del asilo. Hay una gran química, hecha de cariño mutuo, con Lear/Pou: es el perfecto Don Galán de este Montenegro.
Dos grandes ideas a retener: su gag de la regadora bajo la tormenta y la invención de su muerte a manos del rey, que acaba con él como Frankenstein jugando con la niña del lago...
Las hijas. Àngels Bassas se ponía un poco estupenda en la Electra del pasado verano; aquí está estupenda sin paliativos: llena de furia, poder y lujuria, como una joven Lena Olin. Hacía tiempo que no veía una Goneril tan clara, tan sensual y tan reina.
Victoria Pagès (Regan) es una olla a presión desbordante de escudella hirviendo. Y con un aplomo sorprendente, teniendo en cuenta que se incorporó al montaje al día siguiente del estreno, para sustituir a Roser Camí.
Anna Ycobalzeta sirve una Cordelia conmovedora, más víctima de los tajos textuales que del fatum: cuesta lo suyo adivinar quién se la ha cargado y por qué. Dos highlights: su sonámbula canción francesa (Fatiguée) y, sobre todo, el reencuentro con su padre. Hace falta un par de ovarios para sostener un mano a mano con Pou.
Marcos Ordóñez. Babelia/El País
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Hay varias cosas que agradecer a Calixto Bieito en esta versión de una de las mejores obras de teatro del mundo. La principal es haber formado una compañía que dice el castellano claro y directo y con voz suficiente como para que resuene hasta en el teatro Albéniz. Sigue el texto con placer, y si algún añadido hay o algún cambio, tienen poca gracia, se despegan por sí solos. Lleva a los actores directamente al punto más próximo al público, pronuncian, gritan.
Se le agradece especialmente haber elegido a José María Pou: no me atrevo a decir que es el mejor Lear que he visto por no ofender a otros. Es un gran primer actor español, y hace toda su transición, de déspota a vencido y moribundo con valentía escénica, sufriendo todas las torturas de que es capaz un director: una lluvia larga y tenaz, el desnudo, las carreras, el dolor: la muerte. Sin que esto suponga un desdoro para los demás: es una verdadera compañía de buenos actores y actrices...
Se agradece a Bieito que haya hecho restallar el texto, la filosofía de una comedia sobre la vida, la muerte, el poder, la caída, los vicios humanos y sus destellos de amor.
Eduardo Haro Tecglen. El País, Madrid
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Gigante es la primera calificación que se me viene al pensamiento ante la impresionante creación de José María Pou. Soberbia la puesta en escena de Calixto Bieito. Inigualable el trabajo del resto de los actores. Justísima esa iluminación fría como la estepa rusa pero determinante al ofrecernos a unos personajes ambiciosos y pútridos hasta la médula. Impactante, por último, la banda sonora moderna, efectista y envolvente...
...No hay duda de que Bieito posee el don de la teatralidad, y más allá, el olfato para el espectáculo total. Shakespeare, como todo lo bueno, es a su vez, difícil. Poner en escena El rey Lear, una obra conocida pero que no cuenta con la aceptación de los Hamlet, Macbeth o Romeo y Julieta y atreverse a darle tres horas y media de duración es una demostración de su amor al teatro y a la calidad. Necesitaba contar con una cabeza de cartel que aglutinara a esta caterva de seres inmorales que, llevados por el ansia del poder y el desprecio ante la paternidad, llevara a buen término esta obra modernísima.
Y el milagro surge cuando José María Pou sale a escena y nos mantiene en vilo durante las dos primeras horas. ¡Qué portento, qué fuerza, qué energía! Pero, ¿cómo es posible que este actor desarrolle un trabajo que iguala la labor intelectual con la física? Sabíamos que Pou era uno de los mejores intérpretes de España. Ahora, para una generación, el Rey Lear tendrá el rostro del actor. Me disculpo ante sus compañeros por no poder dedicarles el espacio que se merecen. Tan sólo dar fe de que todos, sin excepción, están a la altura de su protagonista.
Javier J. Paisano. Diario de Sevilla
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La tiranía, desamparada i al ras... Un Pou incomensurable per a un Bieito magistral i desolador... Un magistral salt en el buit d'un Josep Maria Pou antològic...
Des de la primera escena Bieito ens presenta sense embuts el veritable rostre de Lear. Ell és qui està acostumat a tallar sempre el pastís (cosa que aquí fa literalment) de tots els poders: el polític i també el familiar... Lear ha començat a caure en un miratge: creu que, pel fet de ser ell qui renuncia al poder, no el perd realment. Més d'un polític podria treure alguna lliçó del seu cas... Vestit de caçador, carregat amb una escopeta, prepotent i groller, Lear ja no es rei però encara es veu com a tal. Les coses comencen a canviar quan una filla pot rebotre-li a la cara: "Ets vell".
Per primera vegada, l'altiva rialla sarcàstica de Lear-Pou té alguna cosa de pànic aterrit. Fins ara, Lear podia dir-se vell a ell mateix sense que la seva autoritat minvés ni un centímetre. Però, ai amic, si t'ho diuen els altres!... Lear acaba envoltat per una cort tambè sense sostre i ara sí de debò: un bufò, un criat, un boig i un cec. Pot haver-hi una cort més autèntica? Com diu Lear davant un cos nu i brut; "Al cap i a la fi, això es un home?"
D'una cosa podeu estar segurs: això sí que és teatre. Fet a cor obert, despullat d'esteticismes afalagadors, penetrant fins al moll de l'os, de la mà d'actors sensacionals que no tenen por de res.
Ramón Oliver. Què fem?/La Vanguardia
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Un Rey Lear espectacular, en la línea "a lo Tarantino", con rock y heavy-metal...
...Todo el reparto cumple.Pero este Lear no sería lo que es sin Josep María Pou, dando prueba de un enorme talento en todos los niveles, ofreciéndonos una interpretación extraordinaria. Bieito, que sitúa este Lear en una dictadura actual, ha organizado una rampa que sube al escenario desde la mitad de la platea; por ella entra violentamente Lear-Pou vestido de cocinero para repartir el pastel entre sus hijas.
Es magnífico observar la transfomación de Pou a lo largo de la tragedia. Es emocionante verle convertido en un "homeless" con su carrito de supermercado, desposeído de todo, sólo con su bufón (Boris Ruíz), acompañado al final por Cordelia (Anna Ycobalzeta), la única hija que le amó y cuya muerte precede a la suya; lo es verle salir luego derrotado tras la muerte de Cordelia.
Los temas de esta gran tragedia son el absurdo, la degradación, la ambición, el egoismo personal, la miseria y la vejez. Son, evidentemente, temas importantes que el Lear de Bieito refleja con claridad, crudeza y espectacularidad.
Mª José Ragué. El Mundo
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La doctrina teatral de Calixto Bieito reina en "El rey Lear" con una docena de actores que se entregan sin tasa a una interpretación del texto shakesperiano siempre al borde del abismo. Comienzan ataviados con abrigos de pieles y acaban a pelo, ensangrentados o semidesnudos. Pero vayamos al protagonista: Josep M. Pou sigue siendo el rey. Un Lear violento a quien la ingratitud de sus hijas le hace probar la medicina de la intemperie y acaba como un "homeless", en calzoncillos, arrastrando penosamente sus cuitas entre bolsas de supermercado...
...Bieito relee Lear desde la violencia de hoy, en un tiempo en que "los locos guían a los ciegos" y cuando la inocencia ya no es patrimonio de nadie...
...Para los actores un diez, empezando por Pou en uno de los papeles más arriesgados de su carrera, un tour-de-force interpretativo que le confirma como uno de los nombres mayores de la escena española.
Sergio Doria. ABC, Barcelona
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Su puesta en escena no es tarea fácil. De hecho, ésta es la primera vez que King Lear (1605) se representa en catalán...
...El rei Lear de Bieito, es el más respetuoso de los tres shakespeares que ha montado últimamente...
...Hay violencia, mucha, pero no es gratuita, sino que es la actualización de la violencia explícita de la obra... Y Bieito ha sabido detener el ritmo trepidante de tanta turbulencia para destacar momentos de pura emoción, como el encuentro entre Lear y Gloucester, el primero loco, el segundo ciego, en una escena cuyo valor es puramente poético, ya que no aporta acción a la trama. O los finales, de la primera parte y de la obra, que Edgar, el personaje más misterioso de todos, destaca micrófono en mano. Me salto la colosal tormenta del tercer acto para no desvelar más sorpresas.
Si la lectura del texto pide la relectura, este montaje, gracias también al soberbio trabajo de todos los intérpretes, de entre los cuales es obligatorio, por supuesto, destacar a Josep Maria Pou por su travesía del exceso al derrumbe, pide que se vuelva a ver.
Begoña Barrena. El País, Barcelona
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Catalonia may have had to wait for almost 400 years for its first Catalan-language production of the play, but Pou's extraodinary performance, the Romea's dynamic ensemble cast and Bieito's audacious mise-en-scène make this a LEAR that won't easily be forgotten.
M. Delgado. Plays International. Autumn 2004
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Nada impresiona más en el escenario que José María Pou. Su recreación del monarca es espléndida, directa al estómago, como un compendio de voz y carne que resume una humanidad a veces difícilmente soportable para el público.
P.B. El Día de Córdoba
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José María Pou, sonroja advertir lo obvio, se nos aparece inmenso. Y ello se advierte porque marca admirablemente los tiempos de su Lear, según el paso del tiempo y los acontecimientos. Por él sabemos que el rey es la víctima, otra más entre todas, de un proceso atroz y desesperado. Calixto Bieito quiso que fuera él quien pusiera en pié al personaje. Acertó.
Carlos Bacigalupe. El Mundo-País Vasco
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El sorprendente José María Pou evoluciona en el escenario desde el poderoso rey Lear de la primera escena hasta el derrumbado indigente que arrastra su carro de miserias. La escena en la que, semidesnudo, corre enloquecido por el escenario bajo una tormenta es puro Shakespeare y, sin duda, momento de antología del teatro español reciente.
Eva Diaz. El Mundo. Sevilla
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La proposta de Bieito defuig volgudament la bellesa, fa una lectura cantelluda, sense concessions, però coherent. Cal anar a veure aquest Shakespeare per la solidesa del plantejament de Bieito, però esencialment per l'interpretació de Josep Maria Pou que compon un rei Lear extraordinari, que sap navegar en la desmesura sense caure en la caricatura fàcil i que manté una dignitat extrema fins i tot quan Bieito el fa mantenir-se en escena amb uns tristos calçotets. Hi ha moments que la interpretació de Pou agafa tal volada, una tal intensitat, que desdibuixa tot el que hi ha a escena i magnetitza els ulls i el pensament de l'espectador.
Ramón Bosch. Diari de Terrassa
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Desde luego, Calixto Bieito no es de esos directores discretos que se limitan a ilustrar un texto en escena. Pero tampoco sería lícito tildarlo de mero exhibicionista, de artista caprichoso y vacuo. Al contrario, es un creador escénico inteligente y talentoso. Y sabe muy bien lo que hace y el porqué. Se podrá discrepar de su lectura, deliberadamente estridente, de esta grandiosa tragedia shakespeariana; se podrán cuestionar muchos aspectos del montaje, pero no su coherencia y propiedad, no la potencia de las imágenes, la fuerza de sus sonoridad, la eficacia del espácio escénico o la entrega de los intérpretes.
Esa es su propuesta de dirección que se desarrolla impecablemente y con una indiscutible intensidad, gracias, entre otras cosas, al gran trabajo actoral desplegado por un inconmensurable José María Pou, bien secundado por otros extraordinarios intérpretes como Pep Cruz, Angels Bassas o Carles Canut, entre otros. Guste mucho o guste poco, este "Rey Lear" es de los que quedan en el recuerdo. Y eso ya es bastante para una función de teatro.
Nel Diago. Turia. Valencia
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Potente y original montaje que lleva hasta las últimas consecuencias de una estética y un ritmo de hoy a esta tragedia sobre la vejez... A Bieito le trae sin cuidado cualquier atisbo de convencionalidad, le gusta re-crear el texto, llevarlo a su terreno estético, y, sobre todo, a la fisicidad de unos actores cuyo cometido último es hacer vibrar unas tramas y unas palabras... Así es en el presente montaje desde el primer instante, desde que aparecen unos actores que a los pocos minutos ya sabemos que van a poner mucha carne en el asador escénico...
...Hay que valorar una impagable atmósfera general que sabe captar que el sufrimiento es el verdadero motor de la acción de esta obra y la supersónica interpretación del gran José María Pou, cada día más inmenso y aquí muy volcado en un personaje que vive y explicita las turbulencias que provocan sus propios errores; alguien que, como dice el Bufón, ha sido viejo antes que sabio. Como todos los seres humanos. O casi.
Enrique Herreras. Levante. Valencia.
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© www.josepmariapou.com 2005
Fotografies de Jordi V. Pou, David Ruano, Teatre Romea, Globomedia, Manuel Alcázar, Judith Vizcarra y Gloria Murt.
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