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Celobert de David Hare |
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CELOBERT se estrenó en catalán en el Teatro Romea de Barcelona el 20 de enero de 2003 (con funciones de pre-estreno desde el 14 de enero) y estuvo en este teatro hasta el 30 de marzo, para empezar a continuación una gira por teatros de Cataluña, Andorra, Baleares y Valencia hasta el 19 de Diciembre. Volvió de nuevo al Teatro Romea el 23 de Diciembre de 2003 y estuvo en cartel hasta el 1 de febrero de 2004.
La gira le llevó a las siguientes ciudades: Tarragona, Terrassa, Parets, Manresa, Granollers, El Vendrell, Balaguer, San Juliá de Lória (Andorra), El Prat, Girona, Lleida, Ibiza, Artá (Mallorca), Alcudia (Mallorca), Manacor (Mallorca), Sitges, Santa Coloma, Sant Cugat, Palamós, Tárrega, Castelldefels, Valls, Rubí, Mataró, Cervera, Reus, Ripoll, Vilanova i La Geltrú, Tordera, Vilafranca, Palafrugell, Vilasar, Mollet, Maó (Menorca), Olot, Badalona, Torelló, Hospitalet, Berga, Castellar, Igualada, Ripollet, Figueres, Valéncia, Sant Celoni, Viladecans, Sabadell, Amposta y Elche.
En preparación: estreno en Madrid y gira por España.
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Dirección de Ferran Madico |
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REPARTO: |
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José María Pou (Tom Sergeant)
Marta Calvó (Kyra Hollis)
David Janer (Edward Sergeant)
(Roser Camí se hizo cargo del personaje de Kyra Hollis desde Septiembre de 2003 hasta el final de la producción).
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Traducción de Joan Sallent |
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Escenografía: Joaquim Roy |
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Iluminación: Julià Colomer |
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Vestuario: María Araujo |
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Una producción del Teatre Romea de Barcelona |
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PREMIOS
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PREMIO NACIONAL DE TEATRO 2004 DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA (José María Pou)
EL ESPECTADOR/2003 (Mejor actor: José María Pou)
EL ESPECTADOR/2003 (Mejor Obra)
ELS MILLORS DE 2003/TARRAGONA (Mejor Actor: José María Pou)
ARC/2004 (José María Pou)
MARGARITA XIRGU/2003 (Marta Calvó)
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GALERIA FOTOGRÁFICA Haz click en la imagen para ver la foto ampliada
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LAS CRÍTICAS (Extractos)
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La noche del estreno de Skylight en el Romea barcelonés, sentí una gran felicidad ante la respuesta del público. Ante sus risas, ante sus silencios conmovidos, ante la larguísima ovación final dedicada a sus actores y a su director, Ferran Madico: Skylight (Celobert, en impecable versión catalana de Joan Sellent) funciona, emociona, conecta con la gente...
...El Tom Sergeant de Josep Maria Pou es un nuevo trofeo en su galería de animales heridos y solitarios (las criaturas de Tomeo, el Roy Cohn de Ángeles en América o el Marcos de Arte) que el grandísimo actor viene ofreciéndonos de unos años a esta parte. Pou tiene (voz, cuerpo, mirada) le physique du rôle, como dicen en Francia, y es imposible imaginarle en personajes pequeños, sin grandeza y sin desgarradura. Siempre es un rey de Shakespeare, aunque vista de calle.
Aquí es un gran depredador atrapado en una trampa, y la trampa es un corazón roto. El personaje le permite expresar una amplísima gama de sentimientos: emoción contenida o desbordada, a borbotones; desamparo, furia, malevolencia, autocompasión. Pou sabe mostrarnos a Tom como un manipulador astuto, que golpea donde más duele, y de repente pasa a ser ingenuo como un niño, pero, por debajo de la vehemencia y los cambios de estrategia, es fascinante observar su descubrimiento (mudo, lento, gradual) de que, haga lo que haga, tiene la batalla perdida.
Otro espléndido trabajo actoral, a su gran altura acostumbrada, que conlleva, por ósmosis o por reto, que Marta Calvó ofrezca lo mejor que le hemos visto hasta hoy. No es fácil enfrentarse a un monstruo como Pou ni levantar un personaje, el de Kyra, que debe ser íntegro sin resultar monolítico, desvelando esas fisuras que han de hacer verosímiles las acusaciones de victimismo, de "Santa Juana de los suburbios". Y jugar en la tensa cuerda que enlaza pasión y sarcasmo: Kyra ama a Tom pero le conoce demasiado bien y ha de defenderse de su amor, porque sabe que, a la que se descuide, la arrancará de su mundo, la ganará para "su" causa.
Por último, David Janer en el rol de Edward: un convincente actor joven y otra buena elección de reparto, porque evoca a la perfección un Tom adolescente, apasionado e impulsivo: la generación que tomará su relevo.
No se pierdan Celobert, una de las grandes funciones del año: en el Romea, hasta el 30 de marzo, y luego en gira.
Marcos Ordóñez, Babelia. El País
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A mi juicio, el positivo interés y el gran atractivo de "Celobert" -espectáculo a todas luces recomendable- radica en la ausencia de toda forma de oportunismo. No hay halagos fáciles para la "chica buena" ni condenas demonizadoras para el "capitalista malo". Es éste un teatro de ideas, pero que escapa, como gato escaldado, de los chisporroteos doctrinarios de la dramaturgia militante de los años 60 y 70...
...En un marco escenográfico muy bien "amueblado" y que no puede librarse de las exigencias naturalistas del texto, Josep Maria Pou es el actor gigantesco, en todos los sentidos, de este "Celobert" en el que el dramatismo y la severidad conviven armónicamente con la jovialidad y el elegante ingenio. El trabajo de Pou es de una calidad extraordinaria y lo seguiría siendo si el personaje bebiera whisky de modo más continente y plausible. Frente a él, Marta Calvó se crece paso a paso y logra el que es, creo, el mejor papel de su carrera.
Posiblemente sea también el espectáculo mejor acabado que haya conseguido hasta hoy Ferran Madico. La traducción catalana de "Skylight" suena con el rigor y la coloración coloquial que suelen tener los trabajos de Joan Sellent. El estreno concluyó con una larguísima ovación y "bravos" aquí y allá.
Joan Anton Benach. La Vanguardia
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A sus 55 años, David Hare tiene una amplia producción a sus espaldas y está considerado uno de los grandes autores ingleses, pero es un desconocido entre nuestro público; Celobert (Skylight) debería entronizarlo. Teatro de ideas empaquetado en un envoltorio capaz de seducir a públicos mayoritarios. Su estreno, de la mano de Ferran Madico, ha dado lugar a un espléndido espectáculo servido, además, por una imponente interpretación de José María Pou y Marta Calvó...
...Todo ocurre en una larga noche marcada por el reencuentro de Tom y Kyria, que fueron amantes, y que encarnan dos maneras de vivir la vida: desde el conservadurismo y el capitalismo y desde la solidaridad y el progresismo, respectivamente. Dos personas que se amaron y se siguen amando, pero que su forma diametralmente opuesta de entender la vida -social, política y económicamente hablando- crea entre ellos un abismo insalvable.
La obra es principalmente un duro, exaltado y amargo intercambio de puntos de vista, una confrontación continua de ideas propias de la derecha y de la izquierda. Madico ajusta las diferentes situaciones y permite que la función, eminentemente de texto y de actores, fluya con gran facilidad. Y ahí quedan dos grandes interpretaciones de sendos personajes que transmiten unas determinadas ideas. Pou está soberbio. La obra está llena de atractivos y merece un sonado éxito de público.
Gonzalo P. de Olaguer. El Periódico de Catalunya
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¿Què és més important de 'Celobert' o 'Skylight': la interpretació o el text? ¿Qui s'atreveix a destriar? Perquè fa la impressió que aquesta afortunada incorporació del dramaturg i guionista anglès, David Hare, al teatre català, vagi molt lligada als seus intèrprets, sobretot al seu protagonista, Josep M. Pou, que no amaga que va veure l'obra en la seva estrena, el 1995, a Londres.
Això em fa pensar que sense uns intèrprets i una direcció convençuts del que tenen entre mans, el mateix text, per excés de riquesa, podria tenir tot un altre resultat escènic.
Posats a triar, doncs, em quedo, primer, amb els intèrprets.
'Celobert' i el paper de Tom Sergeant, un empresari ofuscat pels negocis, però dominat pels sentiments, és un dels treballs més esplèndids dels que es té memòria de Josep M. Pou, que no vol dir que no hagi tingut altres moments que endevinaven o esperaven una oportunitat rodona com aquesta. I ara ha arribat. I sembla que servida amb safata i amb tots els trumfos: l'acompanyant protagonista, Marta Calvó, en el paper de la utòpica examant jove, aferrada a una vocació de mestra de suburbi londinenc i també amb el sentiment de qui vol i dol; Edward Sergeant, el fill de l'empresari, amb David Janer, en un paper que l'obra li atorga discret, però decisiu per al desenllaç; la traducció enèrgica de Joan Sellent, que fa de David Hare un autor com si fos de la família; i la direcció de Ferran Madico...
...Però per què em quedo primer amb els intèrprets? Perquè crec que quan una obra contemporània, situada en una Anglaterra devorada pel tatcherisme -que es podria identificar igualment amb el blairisme o amb qualsevol altre règim democràtic actual-, es dóna a conèixer marcada per la força que Josep M. Pou ha impregnat en el seu personatge, és gairebé impossible d'imaginar-ne una altra interpretació...
...El mèrit de Josep M. Pou en aquest paper intens és l'aura amb què dota el personatge, entre exigent, autoritari i feble a la vegada. El mèrit de Marta Calvó és el de deixar el seu personatge en una fortalesa de cara enfora que s'esfondra per dins. -¿Podria ser aquest el retrat que més s'acosta a la tipologia de la societat contemporània?- El mèrit compartit dels dos és el de no "dir" el text sinó "deixar anar" el que pensen els seus personatges. I aleshores és quan els personatges cobren vida i es converteixen en una mena de "veïns" d'escala, o de platea. I els espectadors, en voyeurs del seu conflicte personal.
¿I per què deixo el text de David Hare en segon lloc? Perquè l'obra té una estructura tan perfecta que fa que sigui l'espectador qui interpreti més del que s'hi diu. I en un cas tan evident, la segona part de l'obra té uns moments que tendeixen més a la descripció d'allò que de fet ja ha endevinat l'espectador, que no pas a mantenir el nervi tensat...
...Però aquest és un tret gairebé insignificant al costat de l'esplèndida lliçó teatral que ofereix Josep M. Pou i que, posats a demanar més del compte, hauria de ser vàlida per concedir crèdits universitaris als estudiants de teatre, pel sol fet de veure'l actuar a 'Celobert'. Sense teories de cap mena.
Andreu Sotorra. Radio Estel
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At the Romea, there is an opportunity to see the work of a very great actor: Josep Maria Pou, the wry, gruff Marco en Josep Maria Flotats's fine 2000 staging of Art, here takes the role of the self-made Tom Sergeant in David Hare's 1995 play SKYLIGHT...
...Richard Eyre's understated production of Skylight at the National Theatre eight years ago was marked by a profound understanding that this is an actor's play. There can be little doubt that Michael Gambon and Lia Williams' revelatory performances rooted the production converting it into one of the year's key productions...
...While Kyra and Edward may show themselves able to negotiate the awkward physical conditions, the arrival of Josep Maria Pou's large, lumbering Tom ambling through the living-room-cum-kitchen throws a real spanner into the works. While Marta Calvo's Kyra and David Janer's Edward wear their street credentials with pride, Pou's Tom is a different kettle of fish. The inmaculate black leather gloves, camel cashmere coat and olive green scarf speak of impeccable taste. Pou's Tom hangs over and across the space with an awkwardness that announces his "difference". His large, elegant hands cradle the whiskey glass which brings both fortification and proteccion. Calvo's Kyra is, in contrast, a diminutive figure, swamped in jumpers and shawls; her shield aganinst Tom and the intimacy that Tom heralds. Theirs is an epic encounter, marked by moments of physical closeness and tender affection, by abrupt face-on encounters across the table, by Tom sitting at the table confessing as if on trial, by the physical distance that emerges as in the wake of each re-instating their schimistic values...
...Pou is a large actor in every sense of the word; the grave forehead, the ever so slightly hunched physique, the exhaustion conveyed through the most delicate of shoulder movements, the faintly raised eyebrows, the ever so slightly twitching mouth; there is a methodical and meticulous attention to detail here in every instant of this performance wich rises to face the challenges of each of the work's changes of texture and tone.
Pou's characterisation of the tortured Tom sits alongside the other great performances of his career; his angry, hostile Roy Cohn in Flotats' staging of Angels in América in 1996, his compassionate, observant Dorn in the same director's The Seagull a year later. Like Gambon, this is an actor who never allows the epic to swamp the intimate, who can allow humour to emerge, unexpectedly, in the bleakest moments.
Calvó rises to the challenge of performing alongside him, providing a stillness that acts as a amemorable counterpoint to his aggressivity, a quiet confidence that confronts his self-importance and sense of self-belief. In the hands of lesser performers, this could be reduced to a debate of big bad capitalism against the "good" compassionate humanity celebrated by Kyra. What emerges, however, is a far more subtle tale of class divisions, manipulation, betrayal, loss and the possibility of remaining "true" to one's ideals whatever they may be or whatever that may involve.
María Delgado. Plays International
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© www.josemariapou.com 2005
Fotografías de Jordi V. Pou, David Ruano, Teatre Romea, Globomedia, Manuel Alcázar, Judith Vizcarra y Gloria Murt.
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